Sunday, 26 September 2010

Gente mala, niños malos



Mi compañero policía vió a uno de los cabecillas saliendo del doctor, iba en una camioneta negra con algunos de sus hijos. Lo seguimos sigilosamente hasta su casa, donde el cabecilla desapareció.
La casa estaba llena de niños. Eran niños malos. Se regocijaban al hacer sufrir y torturar a otros niños. Entre ellos habia una niña como de 9 años. Usaba vestido rosa y moño rosa sobre su pelo ondulado. Estaba sobre un colchón que a su vez estaba sobre otro niño. El niño yacía tendido sobre la base del colchón y sufría de las torturas que la niña del vestido rosa le propinaba.  Ella ponía sus pequeños dedos sobre el colchón para que el niño debajo de él sintiera como enormes agujas se le clavaban en todo su cuerpo. 

Mi pareja seguía buscando al cabecilla.




Yo entraba al sucio y polvoso baño casi a la entrada de la casa. Estaba obscuro y la luz no servía, sin embargo, tenía una ventana con cancel amarillo sobre ella. El cancel estaba roto y estrellado. Había un pequeño agujero a través del cual se observaba otro cuarto, un cuarto de servicio. En el piso se encontraba sentado y maniatado un hombre de color. Por su estado se notaba que llevaba ahí bastante tiempo.





Tuve que salir corriendo pues mi compañero policía había localizado al cabecilla y teníamos que seguirlo a toda prisa.

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